El tirón de las sombras de Grey ha abierto la puerta a que hablemos con menos pudor de nuestras fantasías sexuales. Pensar, inventar, imaginar, idear, tramar, en definitiva fantasear es como formamos recreaciones mentales de contenido sexual, que tan placenteras pueden resultarnos, con ello formamos el escenario perfecto para potenciar al máximo nuestra sexualidad. Las personas tenemos fantasías sexuales porque tenemos deseo sexual

Las fantasías sexuales son representaciones mentales imaginarias que estimulan y acompañan los actos sexuales, pueden darnos acceso al conocimiento de los deseos inconscientes y reprimidos, además representan a nivel cerebral nuestros gustos en materia sexual. 

No debemos reprimir ni esconder nuestras fantasías sexuales, tenerlas NO refleja una insatisfacción en las relaciones sexuales sino más bien tienen principalmente un papel afrodisíaco, como dijimos algo normal, excitante y completamente natural. 

Para la sexología clínica la fantasía sexual es un instrumento necesario para una sexualidad satisfactoria, sin ella es muy probable que se instale una disfunción sobre todo del deseo sexual, si bien ellas participan en el desarrollo mental de todas las etapas de la respuesta sexual. 

Las fantasías sólo son consideradas patológicas cuando empiezan a afectar negativamente la vida de la persona o cuando constituyen la única forma de alcanzar el orgasmo, entrando así en el campo de las parafilias

Por otro lado, son tan importantes hasta tal punto que la formación del ideal de la pareja que nos inspira a enamorarnos y elegir, esta influenciado por las fantasías sexuales, las cuales construimos a lo largo de nuestra vida ,su función es intensificar el placer sexual colmando los deseos conscientes y también los inconscientes. 

Son en el desarrollo del adolescente estímulos fundamentales para la masturbación, siendo éstas muy importantes y necesarias para el correcto desarrollo sexual. 

Las fantasías sexuales son uno de los campos más ricos de libertad y creatividad de nuestra condición humana. Compartir las fantasías con la pareja refleja y estimulan una buena comunicación sexual. 

Las fantasías sexuales resultan ser un potente afrodisiaco, capaz de impulsar todas y cada una de las fases de nuestra respuesta sexual, potenciando el placer sexual al máximo. 

Resultan ser altamente creativas, ofreciendo un gran repertorio de nuevas conductas sexuales y siendo claramente liberadoras de relaciones sexuales rutinarias y aburridas, muchas veces equilibran el potencial erótico y emocional de la pareja. Generan relaciones sexuales más espontáneas y relajadas, se liberan miedos que quitan naturalidad e impiden llevar a cabo encuentros placenteros, libres de ansiedades y presiones. Ayuda a conocernos a nosotros mismos, nuestras sensaciones más excitantes y placenteras, poder trasmitirlo a la pareja libremente es un estímulo muy importante para la sexualidad y comunicación en la pareja. 

Si compartes las fantasías con tu pareja es importante que no juzgues a la otra persona, ya que lo que a ella le gusta puede ser que a ti no, no tiene por qué coincidir los gustos en las fantasías. 

Lo importante es que cada miembro de la pa- reja pueda decidir si quiere o no llevarla a la práctica, esto hay que hablarlo con calma y sin presiones. En ningún caso hay que pasar a la práctica si alguno de los dos miembros no se siente cómodo. 

Debemos también tener en cuenta que las fantasías sexuales son como un deseo que no tiene por qué materializarse, puede excitarnos, imaginarnos determinadas situaciones, sin que ello implique necesariamente llevarlo a la práctica. 

Algunos consejos: 

•  elabora tus propias fantasías sexuales con detalles, esto estimula el deseo sexual e enriquece tu vida sexual y tu pareja. 

• comparte tus fantasías con tu pareja para potenciar una buena comunicación sexual, las fantasías son un potente afrodisiaco. 

• nunca juzgues las fantasías de tu pareja, y recordar que tus fantasías no tienen porque gustarle siempre a tu pareja 

• podemos tener fantasías sexuales variadas y no necesariamente hay llevarla a la práctica. 

• consulta al sexólogo si tus fantasías se limitan a determinados objetos o situaciones pocos habituales, y están limitando tu vida sexual en vez de enriquecerla, puede ser una Parafilia. 

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